Nosocomefobia, la fobia a los hospitales
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- 9 ene 2021
- 2 min de lectura
Actualizado: 27 ene 2021

Todos hemos necesitado acudir a un hospital en alguna ocasión para mejorar nuestra salud. No es una actividad precisamente de ocio ni divertida, pero por lo general a no ser que sea un problema grave, nos lo tomamos con relativa tranquilidad.
Sin embargo, tampoco es raro que nos pueda generar cierta inquietud, pues vamos a ver a un médico para que nos evalúe con pruebas que, a veces, pueden ser molestas y algunas personas pueden sentir aprensión.
Pero para un grupo de población esto significa mucho más, llegando a ser un suplicio y una situación que tratarán de evitar. Hablamos de personas que sienten pánico ante la mera era de idea de acudir o pensar en un hospital, provocándoles síntomas físicos, limitando su vida y dificultando el mantenimiento de su salud.
La nosocomefobia es relativamente poco frecuente, se trata de la fobia a hospitales y centros de salud en general. Una fobia implica un profundo nivel de pánico y ansiedad de manera irracional ante la presencia de un estímulo o situación concreta. Son incontrolables y por lo general el propio sujeto reconoce que sus sensaciones son desproporcionadas.
En este caso el estímulo que genera las malas sensaciones son los hospitales, por lo tanto, van a ser evitados. Suele ir vinculada a latrofobia, (fobia a los médicos) y a la nosofobia (miedo a las enfermedades). De hecho, la presencia de una puede de ellas puede llegar a generalizarse y llegar a sufrir todas.
Estas fobias no tienen un origen totalmente claro, y por lo general no se encuentran en un único elemento, suele tener un origen multicausal. Los hospitales son sitios donde va la gente con problemas de salud, y donde algunos pasan sus últimos momentos, además hay personas que han pasado momentos traumáticos en ellos. Estas son hipótesis de posibles causas de la aparición de esta fobia.
Tratar este problema es muy recomendable, debido al riesgo que puede tener. Afortunadamente, existen diferentes alternativos que permiten tratarla con gran éxito. La primera y más exitosa es la terapia de exposición, se van superando situaciones que generan ansiedad por la fobia, en una escala de menor a mayor, no pasando al siguiente hasta haber superado claramente la anterior. Otra técnica es la desensibilización mecánica, cuya principal diferencia con la anterior es que en vez de esperar que se reduzca la ansiedad se plantea la realización de una actividad incompatible con esta, como ejercicios de relajación.
Esta fobia es una muestra de lo importante que es sentirse seguro en los hospitales y el gran valor del intangible “seguridad” para la salud de las personas. Es un extremo que debe ser tratado y tiene solución.




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